La Casa de mi Padre nació con la idea de ser un proyecto autosustentable, esto es posible a través de la creación de una microempresa que ofrece al mercado local los diversos productos que las mujeres del centro de apoyo realizan; de esta manera también se provee de fuentes laborales alternativas a las mujeres de las zonas de Chasquipampa y Ovejuyo.

Los ingresos que se generaran cada mes son destinados a cubrir los gastos de alquiler, luz, agua, gas, Internet y teléfono fijo del establecimiento, así como el material que se proporciona en los programas de creatividad, cocina y apoyo escolar.

A mediano plazo La Casa de mi Padre sueña con generar suficientes recursos para apoyar a más jóvenes y mujeres en situación de riesgo.


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Nunca tengas miedo de confiar un futuro desconocido a un Dios conocido
— Corrie Ten Boom